El Partido Libertario nació alrededor de una mesa de café, cuando cuatro personas se atrevieron a imaginar lo que muchos consideraban imposible: construir un partido político integrado por ciudadanos comunes, dispuesto a enfrentar a una clase política parasitaria enquistada en el poder.
Desde el primer día supimos que la tarea sería titánica.
Debimos enfrentar nuestras propias limitaciones —la falta de tiempo, la escasez de recursos y la ausencia de figuras reconocidas—, pero también obstáculos mucho más profundos: el prejuicio automático frente a toda propuesta nueva; la invisibilización sistemática de los medios hacia cualquier espacio que no alimente la polarización tradicional de Mendoza; el desconocimiento que muchos ciudadanos trabajadores tienen sobre el funcionamiento real de la política; y el desinterés por participar en organizaciones nuevas que no prometen privilegios.
A esto se sumaron la ausencia de cargos, acomodos y favores con los cuales comprar voluntades; la llegada de oportunistas que solo buscaban utilizar el partido como trampolín hacia un puesto; y la constante intromisión de otras fuerzas políticas en nuestra vida interna.
En 2023, junto con el Partido Demócrata, fuimos la herramienta electoral de Javier Milei para enfrentar al cornejismo y al peronismo en Mendoza. Sin embargo, el paso del tiempo dejó una realidad en evidencia: La Libertad Avanza en Mendoza terminó convirtiéndose en una pieza electoral más de la UCR. La esperanza de impulsar un cambio político capaz de producir una verdadera renovación quedó frustrada.
El Partido Libertario, en cambio, continúa aferrado a su idea fundacional. Sabemos que la coherencia tiene costos en política y estamos dispuestos a asumirlos. No aceptamos cargos a cambio de desaparecer ni nos doblegamos ante el hostigamiento de quienes critican desde la comodidad circunstancial del poder. La presión no nos debilita: fortalece nuestra convicción.
Nuestro partido mantiene sus puertas abiertas a cualquier ciudadano que quiera participar. Todos pueden afiliarse, ser autoridades, congresales o candidatos. Las reglas son simples, claras y transparentes: con el apoyo de tus pares, participás. Sin privilegios, sin acomodos y sin designaciones a dedo.
Queremos cambiar la política desde la honestidad y la transparencia. Somos nuevos, sí. También somos inexpertos. Pero no estamos dispuestos a convertirnos en aquello que vinimos a combatir.
Seguiremos defendiendo las ideas de la libertad, aun cuando los profesionales de la política hayan decidido alquilar las banderas que miles de ciudadanos trabajaron durante años para levantar. La historia demuestra que la política suele ser ingrata con quienes sostienen sus principios, pero también que las convicciones firmes sobreviven a las modas, a las estructuras de poder y a quienes pretenden apropiarse de aquello que no construyeron.

